Depresión


De verdad hoy tengo cero ganas de escribir. Sinceramente lo estuve evitando toda la semana. Pero ¿por qué? Amo escribir porque creo que es una de las maneras en las que puedo comunicar lo que pienso de mejor forma. También puedo hablar, solo que me mi lengua es más rápida que mi filtro y a veces digo cosas que pensé pero cuando no era el momento ni la persona indicada. 

Como les dije en algún post anterior, sufrí de depresión. Decidí hablarles de este episodio oscuro de mi vida porque estoy volviendo a entrar en circunstancias parecidas a las que me llevaron tener esta patología. Entonces hace bien hacer catarsis y poder contarles qué pensamientos o situaciones podemos evitar para ser fuertes emocionalmente.

Claramente no soy una especialista en Psiquitría o Psicología. Entonces aclaro que hablo desde el punto de vista de una persona que tuvo la enfermedad y que conoce a personas que la padecen y también padecieron.

1. Problema generacional: si colocamos en Google "jóvenes con depresión", "depresión y millennials", etc., van a poder leer los cientos de artículos que hablan sobre las cifras alarmantes de los millennials que sufren de depresión. La sociedad de la información nos ahoga con noticias, twits, imágenes, videos, etc., que nos muestran "la realidad". Nos abruma el hecho de que el mundo esté tan lleno de gente y nos sintamos tan solos, que esté tan lleno de cosas y nos sintamos tan vacíos. Que nos digan que podemos con todo, que cada vez todo es más fácil gracias a la tecnología cuando en realidad no es así. La vida es una carrera de obstáculos y te aseguro que no te va a tocar enfrentar alguno que no puedas superar. Pero eso es lo que te oprime el pecho. Esa dificultad, ese éxito no encontrado. "¿Cuándo voy a ser feliz? ¿En qué momento empieza ese momento de mi vida donde me voy a sentir realizado? Porque ya me estoy cansando, me esfuerzo mucho pero no me siento feliz." No sé cuantas veces me habré preguntado estas cosas. Lo que sé es que me hundía en las preguntas hasta que ya ni siquiera me importaba encontrar las respuestas. Estaba en ese pozo y no quería salir.

2. Nos cuesta aprender: este punto es totalmente lo que sería mi opinión y porque creo que entré en  depresión. Muchas veces no queremos aceptar que la vida viene con momentos que debemos afrontar, que a veces no nos toca ganar. Que la pérdida también es ganancia, porque SIEMPRE hay algo para aprender. En mi caso particular, no tuve una infancia muy motivadora. Sin entrar en mucho detalle podría decir que siempre mi motorcito fue interno. Siempre pensé que podía afrontar todo sola, porque así había superado todo lo que me iba pasando en la vida. Típicos y no tan típicos problemas familiares, una situación económica inestable, un deseo de sentirme querida y aceptada aún mayor. Soy cristiana y sé que Dios siempre estuvo conmigo dándome fuerzas cuando más lo necesitaba, ayudándome a afrontar situaciones que un niño no debería. Pero en fin, en mi mente era yo la que podía superar cualquier obstáculo y podía ser feliz a pesar de la situación. Me considero una persona muy emocional, pero a la vez racional. Pero hubo un momento en mi vida en que las emociones eran aún más fuertes, mis hormonas estaban revolucionadas, mi vida estaba en constante cambio y estaba intentando descubrir quién era realmente y si estaba yendo en el camino correcto. Creo que fueron muchos factores los que me afectaron, en primer lugar estar lejos de casa. Estudiando en una universidad a cientos de kilómetros de mi hogar era fuerte, pero vivir con toda la libertad de decidir sobre mi vida creo que era aún más difícil. Yo seguía pensando que todo problema que superaba era por mi propia capacidad para hacerlo, nunca pedí ayuda. Otro elemento en cuestión era mi curso, solo cursaba algunas materias con mis amigos y hacía materias con otros cursos, eran chicos bastante especiales para tratar y me costaba mucho integrarme. Me cuesta mucho ser responsable porque la rutina me agobia, requiere un esfuerzo gigante para mí seguir haciendo con gran ánimo aquello que para mí ya perdió la novedad. Eso provocaba comentarios de algunas personas sobre mi, y eso me provocaba un gran malestar ya que soy una persona que le gusta estar cómoda con los demás siempre. Y la frutilla del postre es una relación amorosa totalmente inestable. Cuando rompí con esta relación el mundo se me vino abajo. No podía entender por qué, ya había tenido otras parejas antes y generalmente salía adelante muy rápidamente. Pensaba que simplemente no funcionó y que era algo normal. Etapas de la vida. Pero esta vez no. Era diferente, cada día que iba a clases quería volverme a casa y llorar. A veces iba al baño y lloraba un rato hasta que me sentía un poco mejor y volvía a clases. Llegaba tarde a propósito para no saludar a nadie y evitar el clásico "¿cómo estás?", porque no me interesaba hablar. Algo que jamás en mi vida imaginé que haría. Hablo hasta por los codos, amo la charla. Después, pasando noches llorando y evitando hablar con mis amigos al respecto, comencé a faltar a clases. Me quedaba durmiendo todo el día o simplemente estaba en la cama pensando que todo me salía mal, que todo había sido mi culpa y que me merecía que me pase todo eso. Dejé de comer. A veces comía solo tres veces por semana un bowl con leche, cereales y alguna fruta. Bajé 5 kilos en dos semanas. Dejé de usar las redes porque veía a parejas felices y me atormentaba pensando por qué no podía pasarme a mí. Cada día me sentía peor y pensaba que el mundo no cambiaría si no estaba en él. Que a algunos les iba a doler un poco pero iba a ser lo mejor. Que ya no iba a sufrir más. Nunca pensé que podía llorar tanto, me dolía la cabeza por eso. Me costó aprender que a veces se pierde. Había perdido muchas cosas en la vida, pero nunca la esperanza. Había perdido a alguien que amaba mucho, me había perdido a mí. Pero nadie me había dicho alguna vez que eso realmente pasa, en las películas todo terminaba siempre bien. Necesitamos aprender desde pequeños que los momentos tristes también suceden, que no siempre sale bien todo lo que empezamos. Que muchas veces las cosas terminan aunque eso nos duela y no nos guste. Que la gente cambia, que la gente te lastima, a veces hasta los que más amas. Porque cuando uno aprende eso, sabe que es una etapa, que va a pasar y que a todos les pasa. Nos cuesta aceptar eso porque vemos todo perfecto a nuestro alrededor, las personas no se muestran vulnerables o imperfectas porque parece que eso atrae vergüenza. Y eso nos afecta en los procesos psicológicos inconscientemente de manera tal que si no lo razonamos, sino aprendemos a lidiar con ello,  podemos enfermarnos.

3. Pedir ayuda: lo que menos quiere hacer una persona depresiva es contar cómo se siente. Muchas veces el depresivo ni siquiera sabe el motivo por el cual se siente así, tampoco le preocupa demasiado. Lo que más me impactó cuando pude salir de esta situación fue que nadie se dio cuenta de que estaba enferma. Ni siquiera mis amigos, ellos si notaban que estaba muy triste y que había cambiado totalmente mis hábitos, pero supongo que pensaban que era una etapa de superar el corazón roto. Un día random, uno de mis profesores de la universidad en donde estudio me envío un mensaje privado en Facebook. Me saludaba y me preguntaba como estaba, me dijo que me notaba rara, que no estaba yendo a clases y me estaba retrasando en las materias y que yo no solía ser así. Me dijo también que si necesitaba de alguna ayuda o hablar con alguien que le avise y que estaba orando por mí. Creo que lloré como una media hora mientras intentaba escribir la respuesta a ese mensaje. Fue sencilla al final, le contesté que en la próxima clase que tuviera con el iba a explicarle lo que me estaba pasando y que le agradecía mucho por preocuparse por mí. Cuando nos encontramos lloré mucho porque por fin pude decirle a alguien que se preocupó por mí lo que estaba sufriendo. Resultaba ser que alguien de la familia de este profesor también sufría de depresión, por un motivo más biológico que psicológico (porque su cuerpo no producía suficientes hormonas "buenas" para que tuviera un equilibrio emocional), pero me ofreció su ayuda para llevarme a una cita con un psiquiatra o psicólogo  y pueda hacer algún tratamiento. Me recuperé con la ayuda de muchas personas, me hice más fuerte gracias a la indiferencia y el juicio de otras. Pero aprendí mucho, que soy vulnerable, que puedo equivocarme y que eso está bien. Que los momentos tristes son parte de la vida y mientras uno más los evita, más los guarda para no reaccionar y los niega; más te destruyen cuando explotan.


Pensa en tus amigos, en la gente que te rodea. Se humano, no un vil egoísta que vive para sí mismo. Eso no trasciende, eso no edifica, no es el propósito de nadie que viva en este mundo. Presta atención al comportamiento de los demás y aunque sea con una pequeña charla cambia la vida de alguien. Así como un mensaje en Facebook me cambió la vida a mí.

Según indica el Dr. Romeu, "la depresión dura semanas, meses o años. Hay quienes han estado así prácticamente toda su vida. Muchas personas con distimia (un tipo de depresión)  llegan a creer que su personalidad depresiva es así y no identifican que se trata de una patología". Respóndete en estas 5 afirmaciones:
- Tenes tendencia a estar triste, sin energía, y te enfadas con facilidad.
- Te cuesta dormir y descansar por las noches. Tenes insomnio.
- Es frecuente que te duela la cabeza o sientas mareos y un cansancio crónico.
- Sentis que sos olvidadizo y tenes dificultad para concentrarte.
- Decís que sos realista pero la realidad es que no sos positivo porque te cuesta ver el lado bueno de las cosas.

Prevení la depresión y busca ayuda antes de que te afecte por más tiempo. 
La vida es bella, porque la belleza no es perfección.

Las cicatrices emocionales son las que te muestran que ser feliz es una decisión.



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